Breve pincelada sobre “el escritor paraguayo más universal”
No resulta tarea fácil referirse sucintamente a la enorme personalidad de Augusto Roa Bastos y tratar de sintetizar en breves líneas la trayectoria literaria de este ilustre ciudadano paraguayo, “perpetuo exiliado”, como lo llamó alguien, quien ha vivido medio siglo fuera de su país natal, por razones tanto políticas como personales.
Roa Bastos – “el escritor paraguayo más universal”- es uno de los narradores latinoamericanos más importantes y talentosos del siglo XX, encuadrado por algunos estudiosos dentro de la generación del boom de la narrativa latinoamericana, pero con características propias.
Fue autor de piezas teatrales, poeta, ensayista, periodista, guionista cinematográfico -aspectos en los que descolló con luces propias-; sin embargo, a este polifacético escritor,
observador profundo de la historia paraguaya, se lo identifica más con la narrativa, pues entre su media docena de novelas y unos doce volúmenes de cuentos, sobresalen con nitidez Yo el Supremo, su obra cumbre; Hijo de hombre, su primera novela premiada, y El trueno entre las hojas, la primera de sus colecciones de cuentos. En estas obras y en muchas otras (como El Fiscal, Contravida, Madame Sui, etc.), aparece la crítica al poder y al autoritarismo como centro de su narrativa. Roa Bastos lo reconoce cuando afirma: “El tema del poder, en sus diferentes manifestaciones, aparece en toda mi obra, ya sea en forma política, religiosa o en un contexto familiar. El poder constituye un tremendo estigma, una especie de orgullo humano que necesita controlar la personalidad de otros…”.
El mismo ha definido también su obra como una conjunción de “la subjeividad personal con la conciencia histórica y social, la imaginación creadora con la pasión moral”. En efecto, con sus obras, especialmente con sus novelas, Roa Bastos ha recreado momentos y personajes de la historia paraguaya, enriquecidos a veces con ingredientes autobiográficos.
La trayectoria creativa de Roa Bastos, de gran valor ético y estético, se halla jalonada por los muchos premios y honores que iban dando testimonio de la enorme aceptación e incidencia de su obra, desde que en 1959 obtuviera el Premio Internacional de Novelas Editorial Losada de Buenos Aires, por su novela Hijo de hombre, hasta culminar con el Premio Cervantes de Literatura en 1989, el máximo recocimiento a la labor creadora de escritores en lengua española, en este último caso, siguiendo los pasos de otros maestros hispanoamericanos, como Borges, Onetti, Paz, Sábato, Fuentes, etc.
Juan E. Aguiar B.
